Prólogos
Poesía,
poesía, en el más amplio sentido, en todos
sus sentidos y formas de manifestarse, en el corazón,
en las palabras, en la escritura, en las imágenes,
incluso en la técnica. En este libro se da la mejor
conjunción de los sentimientos, el arte y la sabiduría
de tres artistas, de tres seres humanos que saben expresar
y sacar fuera de sí mismos lo mejor que llevan dentro;
de ese modo, los demás, los que no sabemos o no podemos
expresar tanta belleza, podemos compartir y disfrutar de
su obra. La brillantez y delicadeza de las estampas de Jafar
y Brunilde, que disimulan voluntariamente la dificultad
de la técnica que han utilizado para grabar y estampar
las matrices de metal y pizarra simultáneamente,
nos vuelven a introducir en esa atmósfera lírica,
transparente y mágica de los poemas de Adonis que
acabamos de leer. Poesía e imagen, espíritu
y técnica, color y blanco y negro, Adonis, Brunilde
y Jafar han creado entre los tres una obra excepcional.
--
Elena de Santiago Páez
Biblioteca Nacional
Caja
de papeles. Sobre ellos imágenes poéticas
y poemas visuales –cualquier poema escrito pertenece
al ámbito de la visualidad–. La dimensión
poética de las imágenes de Jafar-Bruni radica
en la voluntad de continuidad de una mirada interior expresada
a través de la palabra. Su función no es dar
luz al entendimiento de la espiritualidad poética
de Adonis, no ilustrar en sentido instructivo, sino complementar
la letra con referencias visuales de otra naturaleza. Ambos
construyen un alfabeto imprevisible, elaborado con matices
tonales cedidos en parte al azar, una estructura de códigos
subjetivos y emocionantes. También las imágenes
son poemas.
Las estampas de Bruni-Jafar dan forma a un gesto de entrega,
o mejor, son versos nacidos de versos, explicitan la necesidad
del náufrago de alimentarse de poesía –argumento
posible para un mito no creado–. Es éste un
tiempo de naufragios y soledades. La poesía, también
la empatía emocional con el otro, contienen claves
para escapar del enigma del laberinto, sugieren caminos
en el ilimitado horizonte de la nada. Ellos lo saben, nosotros
lo intuimos en sus imágenes.
Su lenguaje procede del arte gráfico. Al cabo, la
estampa es una imagen impresa, como el poema editado. Estas
imágenes tienen la bondad de integrar dos lenguajes
conformando una propuesta colectiva, aúnan respuestas
en una simbiosis afortunada. Bruni subvierte los principios
del grabado al adherir materia sobre una matriz de pizarra
cuya esencia es la fragilidad. Jafar recurre a la impronta
de lo inmediato, la escritura espontánea con manchas
sobre una plancha única sumergida en ácido.
Ella insiste en la sugerente presencia de matices; él,
en la sutil superposición cromática de formas
con perfiles inciertos –es sabido que, a diferencia
de la mirada occidental dominante, otras culturas no tienen
tantas dificultades para leer y expresarse con colores.
De la suma de ambas sintaxis, en un abrazo íntimo,
emerge una visión enriquecida, con múltiples
posibilidades de evocación. La renuncia a la individualidad
es una virtud conmovedora.
El poeta diría que los dos demiurgos, colgados de
las torres del sueño dibujaron en torno a ellas sus
formas. Así es.
--
Javier Blass
Calcografía Nacional,
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid